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Nuestra piel, después del confinamiento, se encuentra en unas condiciones diferentes a las que teníamos en condiciones normales para afrontar el verano, y por ello, tenemos que tener mucho más cuidado.

 

¿A qué factores ha estado expuesta nuestra piel durante el confinamiento?

 

1. Sobreexposición a la luz azul de las pantallas:

Todos hemos pasado mucho más tiempo delante de pantallas (ordenadores, móviles, televisión…) y la luz azul que emiten tienen consecuencias en nuestra piel y ojos. ¿Cuáles son?

En la piel: estrés oxidativo, sequedad de la piel y xerosis (porque bajan las acuoporinas), aumenta la degradación del colágeno (más metaloproteinasas), y se activan los melanocitos, produciendo hiperpigmentaciones.

En los ojos: fatiga y estrés visual y aumenta el riesgo de DMAE (degeneración macular asociada a la edad).

2. Nerviosismo, estrés, tristeza y ansiedad:

La piel también refleja nuestro estado de ánimo, por eso puede verse más seca y apagada. Incluso pueden haberse visto agravadas patologías previas como el acné, la rosácea o la dermatitis.

3. Cambios de hábitos:

– Rutinas cosméticas perdidas: limpieza específica del rostro, tratamientos de cuidado… Todo eso influye en el aspecto de nuestra piel.

– Alimentación más calórica y oxidativa.

4. Cambio de entorno:

– Fotoexposición distinta: las ventanas filtran un 90% de los UV, pero la que si atraviesa es la UVA, que es oxidativa. Las nubes filtran un 30%. Todo sin protección solar.

5. El aumento de las rutinas de lavado y uso de EPIS: produce la destrucción del manto lipídico, xerosis, piel reactiva, en incluso en algunos casos, eczemas.

 

Consejos sobre el uso de protección solar y gafas homologadas.

Tenemos los niveles de melanina mas bajos, y eso nos hace más sensibles a sufrir quemaduras solares y también a tener problemas de hiperpigmentacion. Por ello tenemos que utilizar un protector solar con un factor de protección elevado (del 50). Y además, aplicárselo media hora antes de la exposición al sol. Y reaplicárselo cada 2 o 3 horas. Hay que hacer más hincapié en los grupos de riesgo: niños, embarazadas, y ancianos y recordar que los menores de 3 años no deben exponerse al sol.

El uso de mascarillas no nos protege frente a todos los tipos de radiaciones solares, por lo que hay que usar el fotoprotector en toda la cara.

Es también importante que personas que estén en tratamientos con medicamentos como corticoides, antihistamínicos, anticonceptivas… están más predispuestos a sufrir una reacción anormal al sol, por lo que es imprescindible el uso de mascarillas.

Por lo tanto, cuando vayamos a exponernos al sol es fundamental el uso de un fotoprotector adecuado, de gafas homologadas con filtros ultravioletas y si la exposición es muy directa evitar el uso de geles hidroalcohólicos porque podemos sufrir quemaduras solares e hiperpigmentaciones. Sobre todo esto debemos tenerlo en cuenta en personas con pieles sensibles y niños.

 

Recomendaciones en la dieta:

Después de estar tanto tiempo en casa lo más probable es que tengamos una menos producción de vitamina D, por lo que debemos añadir a nuestra alimentación alimentos que la contengan como huevo, pescados azules o lácteos. Frutas y verduras, ricos en vitaminas y minerales que luchan contra los radicales libres que producen las radiaciones solares.

Se pueden usar también suplementos ricos en dichas vitaminas y minerales, como son los fotoprotectores orales para reforzar la acción de los fotoprotectores tópicos.

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